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Aristóteles Onassis y su obsesión por salir de la pobreza

Aristóteles Onassis no era un hombre muy agraciado físicamente, pero estaba parado sobre una montaña de billetes, y eso atraía a muchas mujeres.

Y es que era tan groseramente rico que, si se le hubiera ocurrido vender todos sus activos, habría hecho que Wall Street se derrumbara.

A los 16 años empezó como lavaplatos y vivía en la azotea de un hotel, pero por las noches, se dedicaba a estudiar finanzas, su único deseo era volverse rico de nuevo. Ya que en su antigua vida su familia era millonaria, pero a la guerra turca perdió toda su fortuna, obligándolo emigrar a argentina.

Era un chico muy ambicioso y fue en la River Plate Telephone Company que empezó a gestar su capital. De entrada, mintió en su edad (se aumentó 6 años) y señaló que había nacido en Atenas.

La leyenda dice que pidió el turno de la noche y que allí escuchaba las conversaciones de accionistas de Estados Unidos, Inglaterra y Suiza. En una ocasión, se enteró de la venta de una empresa frigorífica, y entonces decidió comprar acciones de esa compañía, las cuales tuvieron una importante alza y le permitieron ganar una buena suma de dinero.

Luego de esto, inició negocio en la fabricación de cigarros, importando tabaco griego y turco. Obtuvo contratos millonarios y a la par comenzó a exportar pieles, granos y lana, con lo que inició su segundo gran negocio: el transporte marítimo.

Años después a los 28 años de edad Aristóteles Onassis ya podía darse el lujo de decir que era uno de los hombres más ricos de América.

Básicamente se hizo rico aplicando el principio de: compra barato, vende caro y cobra rápido. Pero nada de esto lo hubiera podido lograr sin su gran obsesión por los negocios y las finanzas, y el gran deseo de poder ser rico nuevamente, y esta vez serlo hasta la muerte.

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