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La charla que todo empresario debe dar a sus empleados

Es la mañana de un martes y una señora, como de costumbre, se acerca al negocio para comprar artículos de primera necesidad. El hecho ocurrió concretamente en la sección “panadería”. El chico detrás del mostrador parece que no andaba de buen ánimo y su atención fue de mala gana.

Cuando la señora se marchó, el dueño del negocio se acercó para ofrecer una lección a sus jóvenes trabajadores:

“¿Cuántas veces viene a comprar esa señora? – Preguntó

¿Verdad que viene todos los días? ¿Ustedes saben cuánto dinero nos puede dar esa señora?

Todos escuchaban con suprema atención. El empresario parecía un profesor disfrutando de su clase. Tomó entre sus manos una calculadora y luego continuó:

“Muchachos, les voy a decir un par de cosas: Toda persona trae en la frente dos datos. El primero de ellos dice: ´Hazme sentir importante´, y el segundo dato es un número que debemos traducir en dinero. Esa señora viene a comprar todos los días…ella compra un promedio de tres dólares diarios. Es un cliente. Al mes, ella nos compra un promedio de 90 dólares, al año nos compra 1080 dólares. Yo quiero que ella me compre por los próximos treinta años. ¿Saben cuánto dinero es eso? es 32 400 dólares.

Eso, si solo le seguimos vendiendo lo que hasta ahora lleva. Si ustedes no ven en perspectiva, la van a seguir tratando como una simple compradora. En la frente ella tiene ese numerito que dice << puedo comprarte 32 mil dólares>> …muchachos para extraer ese dinero, tenemos que aplicar lo que dice arriba: <<hazme sentir importante>> Para nuestro negocio, cada cliente es como un árbol que tiene que darnos frutos constantemente… y mientras más cuidamos de ese árbol, más frutos tendremos.

El valor no está en los que ellos compran en un día, sino en la repetición…la repetición bien dimensionada nos ofrece números grandes. Así que no quiero que se olviden de sus problemas, quiero que hagan su máximo esfuerzo y no los trasladen hasta aquí.

Acuérdense de esto: El reto no es vender, sino hacer clientes. Y los clientes no quieren tus problemas, ellos quieren que los hagas sentir importantes”.

Esta anécdota llama mucha nuestra atención y merece una reflexión. Porque no es solo cerrar una venta es hacer varias.

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