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“Piense y Hágase Rico” El libro que hace millonario a todo aquel que lo lee

Piense y Hágase Rico de Napoleón Hill es el libro que más gente ha hecho millonaria, tiene enseñanzas fascinantes, sin hacerte perder más tiempo quiero mostrarte las enseñanzas potentes que te deja este libro de millonarios.

El deseo

Los soñadores siempre han sido y siempre serán los que marcan la pauta de desarrollo de la civilización.

Un deseo ardiente de ser y de hacer es el punto inicial desde el que el soñador debe lanzarse. Los sueños no están hechos de indiferencia, pereza, ni falta de ambición.

Cada persona que vence debe estar dispuesta a quemar sus naves y eliminar todas las posibilidades de dar marcha atrás. Solo así puede tener la seguridad de mantener ese estado mental conocido como un deseo ardiente de ganar, esencial para el éxito.

El poder del pensamiento

Una de las causas más comunes del fracaso es el hábito de abandonar cuando uno se ve presa de una frustración temporal.

Antes de poder acumular riqueza en abundancia, tenemos que magnetizar nuestra mente con un intenso deseo de riqueza. Hemos de tomar conciencia de la riqueza hasta que el deseo por el dinero nos conduzca a hacer planes definidos para adquirirlo.

Si piensas que estás perdido, lo estás. Si piensas que no puedes, así es. Si quieres ganar, pero piensas que no puedes, es casi seguro que no lo harás.

La decisión

La gran mayoría de la gente que no logra acumular dinero suficiente para cubrir sus necesidades suele verse, por lo general, fácilmente influenciada por las opiniones de los demás.

Quienes toman decisiones con rapidez y de un modo definitivo saben muy bien lo que quieren, y en general, lo consiguen.

Dígale al mundo lo que intenta hacer, pero llévelo a cabo antes de decirlo.

Cita un poema:

“Pacté con la Vida por un penique,

y la Vida no pagó más.

Sin embargo, mendigué por la noche

cuando conté mi parco acopio.

Pues la Vida no es más que patrón

que da lo que se le pide,

pero una vez se fija el salario,

¡oh!, es preciso seguir adelante con el trabajo.

Trabajé por el jornal de un lacayo

sólo para aprender, acongojado,

que cualquier jornal que hubiese pedido a la Vida

ella me lo hubiese dado.”

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